Sin el SEÑOR no hay victoria

«Si el SEÑOR no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el SEÑOR no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.» Salmos 127:1 LBLA.

DIOS quiere que dependamos del Él, por la sencilla razón de que sabe cuán inútiles somos sin Él.

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5 Reina-Valera 1960.

DIOS buscará la manera de quebrantarnos (2 Corintios 1:8-9; 12:7).

8 Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. 9 Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; 2 Corintios 1:8-9 Reina-Valera 1960 (RVR1960).

Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; 2 Corintios 12:7 Reina-Valera 1960 (RVR1960).

DIOS necesita que su pueblo dependa totalmente de El, es esta la razón por la cual nos pasa por procesos, para llevarnos a propósito a tal comprensión. Si el SEÑOR va delante de nosotros, iremos de victoria en victoria.

Estudiemos algunos ejemplos.

José prospera en Egipto
1 Cuando José fue llevado a Egipto, Potifar, un oficial egipcio de Faraón, capitán de la guardia, lo compró a los ismaelitas que lo habían llevado allá. 2 Y el Señor estaba con José, que llegó a ser un hombre próspero, y estaba en la casa de su amo el egipcio. 3 Y vio su amo que el Señor estaba con él y que el Señor hacía prosperar en su mano todo lo que él hacía. 4 Así encontró José gracia ante sus ojos y llegó a ser su siervo personal, y lo hizo mayordomo sobre su casa y entregó en su mano todo lo que poseía. 5 Y sucedió que desde el tiempo que lo hizo mayordomo sobre su casa y sobre todo lo que poseía, el Señor bendijo la casa del egipcio por causa de José; y la bendición del Señor estaba sobre todo lo que poseía en la casa y en el campo. Génesis 39:1-5 La Biblia de las Américas (LBLA).
La nube sobre el tabernáculo
34 Entonces la nube cubrió la tienda de reunión y la gloria del Señor llenó el tabernáculo. 35 Y Moisés no podía entrar en la tienda de reunión porque la nube estaba[a] sobre ella y la gloria del Señor llenaba el tabernáculo. 36 Y en todas sus jornadas cuando la nube se alzaba de sobre el tabernáculo, los hijos de Israel se ponían en marcha; 37 pero si la nube no se alzaba, ellos no se ponían en marcha hasta el día en que se alzaba. 38 Porque la nube del Señor estaba de día sobre el tabernáculo, y de noche había fuego allí[b] a la vista de toda la casa de Israel en todas sus jornadas. Éxodo 40:34-38 La Biblia de las
Américas (LBLA).

La nube sobre el tabernáculo
15 Y el día que fue erigido el tabernáculo, la nube cubrió el tabernáculo, la tienda del testimonio, y al atardecer estaba sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana. 16 Así sucedía continuamente; la nube lo cubría de día, y la apariencia de fuego de noche. 17 Y cuando la nube se levantaba de sobre la tienda, enseguida los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los hijos de Israel. 18 Al mandato del Señor los hijos de Israel partían, y al mandato del Señor acampaban; mientras la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados. 19 Aun cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo por muchos días, los hijos de Israel guardaban la ordenanza del Señor y no partían. 20 Y sucedía que cuando la nube permanecía algunos días sobre el tabernáculo, según la orden del Señor, permanecían acampados; y según la orden del Señor, partían. 21 Y sucedía que cuando la nube permanecía desde el atardecer hasta la mañana, cuando la nube se levantaba por la mañana, ellos partían; y si permanecía durante el día y durante la noche, cuando la nube se levantaba, ellos partían. 22 Ya fuera que la nube se detuviera sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él dos días, o un mes, o un año, los hijos de Israel permanecían acampados y no partían; pero cuando se levantaba, partían. 23 Y al mandato del Señor acampaban, y al mandato del Señor partían; guardaban la ordenanza del Señor según el mandato del Señor por medio de Moisés. Números 9:15-23 La Biblia de las Américas (LBLA).

Moisés estaba convencido que sin la presencia de Dios en su vida, era inútil que él intentara cualquier cosa. Cuando él habló cara a cara con el Señor, el dijo, “…Si tu presencia no va con nosotros, no nos hagas partir de aquí.” (Ex. 33:15). Él estaba diciendo, “Señor, si tu presencia no esta conmigo, entonces no iré a ninguna parte. ¡No daré un solo paso si no estoy seguro que estas conmigo!”

El antiguo testamento está repleto de recuentos de las bendiciones maravillosas que vinieron sobre aquellos que tuvieron la presencia de Dios con ellos.

La presencia de Dios era tan evidente en la vida de Abrahán, hasta los impíos a su alrededor reconocieron la diferencia entre sus vidas y la de él: “…Abimelec…habló a Abrahán, diciendo: Dios está contigo en todo lo que haces;” (Gen. 21:22). Este rey impío estaba diciendo, “Abrahán, existe algo diferente en ti. ¡Dios te guía, te preserva y te bendice dondequiera que vas!”

Dios le prometió a Josué que ningún enemigo podría enfrentarse contra él mientras la presencia de Dios estaba con él: “Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente,…” (Josué 1:5-6). Cuando el Espíritu de Dios esta presente con nosotros, podemos ser fuertes y valientes – ¡porque ningún enemigo puede hacernos daño!

Dios le dijo a Gedeón. “…¡El Señor está contigo, guerrero valiente! …Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel…” (Jueces 6:12, 14). La frase “la fuerza” en este verso se refiere al verso anterior – “el Señor está contigo.” ¿Puedes ver lo que Dios está diciendo? “Gedeón, hay un poder en ti que es tan poderoso, que puede salvar a Israel. ¡Y ese poder es mi presencia!” Las Escrituras revelan a Gedeón como un cobarde – así que, ¿por qué Dios le llamó “guerrero valiente?” ¡Es porque Dios quería demostrarle a Gedeón lo que cualquier persona puede hacer cuando la presencia del Señor esta con él!

Dios le advirtió a Jeremías que la nación entera se volvería contra él y rechazaría sus profecías. Sin embargo, Dios prometió, “…pelearán contra ti, pero no te podrán vencer, porque yo estoy contigo para salvarte y librarte…” (Jeremías 15:20). Dios estaba diciendo, “No importa si un país entero se pone en contra tuya, Jeremías. Lo único que importa es que mi presencia esta contigo. ¡Ten confianza, yo estoy contigo!”

Existe una condición para conseguir y mantener la presencia de Dios en nuestras vidas.

Dios da una condición a su presencia en nuestras vidas. Esta condición se encuentra en 2 de Crónicas 15. En el capitulo anterior, el rey Asa había dirigido los ejércitos de Judá a una gran victoria contra el ejército de un millón de hombres de Etiopía. Sin embargo, Asa testificó que fue la presencia de Dios que dispersó al enemigo:

“Entonces Asa invocó al Señor su Dios, y dijo: Señor, no hay nadie más que tú para ayudar en la batalla entre el poderoso y los que no tienen fuerzas; ayúdanos, oh Señor Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos y en tu nombre hemos venido contra esta multitud… Y el Señor derrotó a los etíopes delante de Asa…” (2 Crónicas 14:11-12).

Mientras Asa y sus ejércitos tomaban la delantera en la procesión triunfal de regreso a Jerusalén, un profeta llamada Azarías los encontró a la entrada de la ciudad con este mensaje de Dios: “Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: el Señor estará con vosotros mientras vosotros estéis con él. Y si le buscáis, se dejará encontrar por vosotros; pero si le abandonáis, os abandonará. Y por muchos días Israel estuvo sin el Dios verdadero, y sin sacerdote que enseñara, y sin ley. Pero en su angustia se volvieron al Señor, Dios de Israel, y le buscaron, y él se dejó encontrar por ellos.” (15:1-4).

Este es el secreto de conseguir y mantener la presencia de Dios en tu vida. El Señor le recordó a Asa, claramente, sin rodeos: “Asa, nunca olvides como conseguiste esta victoria. Me buscaste con todo tu corazón, te volviste a mí completamente, cuando estabas en problemas – y yo te envié mi presencia. ¡Fue mi presencia que hizo huir a tus enemigos!”

Ahora Azarías le estaba diciendo a Asa, “Recuerdas, ¿cómo estaba el reino antes que tomaras el poder? Todo estaba descentrado, sin ley, sin dirección, sin enseñanza recta. ¡Todos eran una ley a sí mismos, haciendo como les pareciera!”

“…el Señor estará con vosotros mientras vosotros estéis con él….” (15:2). La palabra hebrea para “estáis” o buscar aquí es “matsa,” que significa, “su presencia que viene a capacitar, a bendecir.” En resumen, este verso nos dice, “Busca al Señor con todo tu corazón, y él vendrá a ti con su presencia. ¡Ciertamente, su presencia será un poder todopoderoso que emanará de tu vida!”.

¡Salud!

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